viernes, 19 de agosto de 2016

España: ¿Un tren a 300 por hora para Galicia si no se completa la línea en el 2018?

Exterior

Los 17 kilómetros que aún quedan por licitar en Ourense impiden cumplir el plazo, pero existen alternativas técnicas, algunas en proceso de homologación

El nuevo acceso ferroviario a Galicia mantendrá su situación de provisionalidad -con tramos de nueva construcción conviviendo con los antiguos- durante al menos los próximos cinco años. 

El retraso en la tramitación de la variante de Ourense, el último tramo que queda por licitar, impedirá cumplir el compromiso de completar toda la línea de alta velocidad hasta Ourense en el 2018, aunque desde el ámbito político se siga defendiendo lo imposible. El largo período con un Gobierno en funciones, la peculiar situación del Ministerio de Fomento -con el ministro de Justicia ejerciendo las funciones de Ana Pastor, ahora presidenta del Congreso- los graves problemas internos del ADIF, la crisis económica y las propias dificultades técnicas de la variante están detrás de este retraso. 



En enero del año pasado se dictaminó que el tramo Taboadela-Seixalbo debería ser sometido a una declaración de impacto completa -que terminará después del verano- y el recorrido contiguo, Seixalbo-Ourense, tendrá que someterse a nuevas gestiones medioambientales para reubicar unos vertederos que rechazaban varios concellos. 

Si estos dos tramos se licitan a final de año -algo poco probable dada la situación política-, las obras no empezarán hasta bien avanzado el 2017, y expertos consultados creen que no estará listo hasta el 2023. Pero eso no significa que Galicia no pueda beneficiarse de la alta velocidad y tenga que estar condenada a los trenes Alvia, con una velocidad máxima de 250 kilómetros por hora que difícilmente puede acercar a las ciudades gallegas al objetivo de estar en el entorno de las tres horas en Madrid.

Desde que Renfe licitó un nuevo contrato para la adquisición de 15 trenes de alta velocidad con la posibilidad de fabricar otros 15 de ancho variable, por lo que la operadora podría incluir por primera vez convoyes de alta velocidad con ejes adaptables al ancho ibérico y al estándar, algo que no existe actualmente en su flota. 

Esto permitiría ofrecer servicios de alta velocidad a comunidades con vías con los dos anchos, que por la crisis económica u otros factores no pudieron completar los trazados de altas prestaciones, en su inmensa mayoría en ancho internacional, salvo en Galicia, donde el eje Ourense-Santiago-Vigo/A Coruña funciona en ancho ibérico.El denominado contrato del siglo de Renfe, valorado en 2.600 millones -pues incluye el mantenimiento durante 40 años-, tuvo que ser replanteado tras la denuncia de Bombardier, y hubo que eliminar la cláusula de que los trenes fueran fabricados en España. 

La empresa canadiense se sumará finalmente a la puja con los otros cuatro aspirantes a quedarse con el contrato: Alstom, CAF, Siemens y Talgo.Al menos las empresas españolas ya han desarrollado tecnología de ancho variable para sus nuevos trenes de muy alta velocidad, el Oaris (CAF) y el Avril (Talgo), capaces de circular a más de 300 por hora (la velocidad máxima actual es la de 310 km/h, registro que solo se puede alcanzar en la línea Madrid-Barcelona). Todavía no están homologados, pero es probable que lo estén cuando en unos años Galicia se encuentre ante el dilema de cómo resolver el cuello de botella entre Taboadela y Ourense. 

Análisis de los expertosMiguel Rodríguez Bugarín, catedrático de Ferrocarriles de la UDC, cree que estos trenes pueden ser una buena solución para el caso gallego. «Y no solo para Galicia. También para el problema en la frontera y para el resto de España, donde coexisten líneas convencionales con trazados de alta velocidad», asegura. 

En su opinión, esta solución evitaría a medio plazo cambiar el ancho de vía en el eje interno gallego de alta velocidad , «algo costoso y con múltiples complicaciones operativas», destaca.Los expertos Xosé Carlos Fernández y Luis Baamonde temen que esta solución retrase que Galicia tenga una línea de alta velocidad homologada con el resto, en ancho estándar. «Para este escenario la línea tiene que llegar antes a Taboadela y tal y como van las obras hay que dudarlo». Baamonde, en cambio, expone sus dudas sobre la seguridad de los trenes de alta velocidad con eje variable.LaVozdeGalicia.es

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