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El servicio del tren Buenos Aires-Rosario corre sobre vías prácticamente nuevas y de alta calidad. Esta infraestructura fue inaugurada en el año 2015, en conjunto con la compra de material rodante cero kilómetro comprado a China por la misma época. Sin embargo, en los dos últimos años de administración bajo el Gobierno de Javier Milei el servicio se vio reducido y se eliminó el tren expreso, que no tenía paradas intermedias entre Rosario Norte y Buenos Aires y que estaba disponible los fines de semana. También se extendieron los tiempos de viaje a 7 horas y 15 minutos para recorrer los 300 kilómetros que unen a las dos ciudades.
Parte del problema surge de una situación que nunca se pudo solucionar con el concesionario que maneja el servicio de cargas por la misma vía, la empresa NCA. Durante 2015 se instalaron 35 barreras automáticas para que los trenes pudieran circular por esos cruces a nivel a máxima velocidad pero la empresa Nuevo Central Argentino S.A. nunca habilitó su funcionamiento, por lo que los trenes deben circular a velocidad de precaución. A esto se suman nuevos problemas generados por la administración actual, que no ha comprado repuestos para el material rodante y eso genera falta de confiabilidad en la puntualidad del servicio. Es muy común que se rompa una locomotora a mitad de camino y haya que esperar horas hasta que llegue una nueva a rescatar el tren.
La alternativa de viajar en tren en este servicio también empeoró por el aumeento del precio del pasaje, que subió hasta acercarse al del micro, que demora unas cuatro horas en realizar el trayecto. Al tener una sola frecuencia diaria, una velocidad muy lenta y poca confiabilidad, el tren difícilmente puede competir contra los micros que tienen una decena de servicios por día, tardan menos y cuestan lo mismo.
El ex diputado Eduardo Toniolli (PJ-Santa Fe), miembro del Observatorio Social del Transporte, que recientemente presentó un informe sobre el estado actual de los ferrocarriles en la Argentina, dijo: “La política del Gobierno nacional con respecto a los trenes de pasajeros es muy transparente y clara. Por un lado, quiere privatizar los servicios del AMBA, y para eso está haciendo algunas obras para capitalizar la empresa de trenes metropolitanos, para atraer a algún privado a que se haga cargo de las concesiones, igual que en los años 90, comprando material rodante y haciendo obras para que después venga un privado que pueda hacer ganancia. Y para el interior del país quieren el cierre, no se lo quiere privatizar sino cerrarlo. De 21 servicios que había en diciembre de 2023 quedan 10. Y los que siguen, como el de Rosario-Retiro, están cada vez más degradados para que vayan perdiendo pasajeros y después no quede mucha gente para quejarse. Es un servicio que está tardando cada vez más y esto hace que la caída de usuarios sea de casi el 40%”.
En julio de 2024, el Gobierno dictó la emergencia ferroviaria luego de un accidente en la línea San Martín. A partir del incidente se estableció que se harían inversiones muy importantes durante dos años para recuperar los trenes a un estándar de seguridad. Sin embargo, a poco tiempo de cumplirse los dos años, el Gobierno invirtió la mitad de los 1.290 mil millones de pesos anunciados. A la vez, se abrieron planes de retiros voluntarios que hicieron que cayera mucho la cantidad de personal de estas empresas. “Acá hay un uso de los recursos públicos para hacer negocios particulares. Se usa la plata de todos los argentinos solo para el AMBA y para que la aprovechen empresas privadas”, dijo Toniolli.
Las suspensiones de los servicios de pasajeros afectan particularmente a las poblaciones intermedias entre Rosario y Buenos Aires, que pierden la posibilidad de tener un medio de transporte confiable y barato. “Tanto el Gobierno provincial como el municipal de Rosario no hicieron ninguna declaración por la caída de la calidad del servicio, ni tampoco por la suspensión del servicio a Cañada de Gómez, que venía teniendo cada vez más pasajeros. Desde agosto de 2022, tuvo 2000 usuarios mensuales y, en 2024, llegó a 10.000. En ese momento se lo empezó a boicotear hasta que, en diciembre, totalmente degradado, se suspendió”, sostuvo Toniolli.
La provincia de Santa Fe tiene una ley, del año 2011, sancionada con el objetivo de recuperar los servicios locales de trenes de pasajeros alrededor de las ciudades de Santa Fe y de Rosario. Estos ramales dejaron de funcionar en el año 1977, suspendidos por la dictadura militar. El sistema ferroviario de Rosario fue el segundo en extensión, después del de AMBA, y conectaba a esa ciudad con todo el sur de la provincia de Santa Fe y con tres provincias linderas. Hoy, más allá de la ley, no hay intenciones de volver a ponerlos en marcha y el deterioro de la infraestructura y los servicios nacionales de ferrocarril atentan contra la posibilidad de que puedan ser reactivados en el futuro.Agendar.com

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ResponderEliminarDaniela Alvarez