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Los equipos ya se ven en las estaciones de Once, Caballito y Ramos Mejía, aunque todavía no están habilitados. La tecnología NFC permitirá, cuando sea activada oficialmente, pagar el viaje con tarjetas bancarias, celulares y relojes inteligentes, sin reemplazar a la tarjeta SUBE.
Los pasajeros de la línea Sarmiento comenzaron a encontrarse con nuevos molinetes y lectores electrónicos en algunas de las estaciones más transitadas del recorrido, como Once, Caballito y Ramos Mejía. La renovación ya es visible, pero es importante aclarar un punto clave: la SUBE no va a desaparecer. Los nuevos equipos conviven con la tarjeta tradicional y, por ahora, no cambia la forma de ingreso a los andenes.
Hasta que exista una habilitación oficial, los usuarios deberán continuar viajando exclusivamente con la Tarjeta SUBE. Los nuevos lectores anticipan la incorporación de medios de pago sin contacto, pero todavía no aceptan tarjetas bancarias, teléfonos celulares ni relojes inteligentes.
Qué es el NFC y cómo funciona
La tecnología NFC (Near Field Communication, o comunicación de campo cercano) permite intercambiar información entre dos dispositivos ubicados a muy poca distancia. En la práctica, funciona cuando una tarjeta o un celular se acerca apenas unos centímetros a un lector tipo posnet.
Es la misma tecnología que ya usan las tarjetas de débito y crédito contactless, la SUBE y las billeteras digitales para validar un pago sin insertar el plástico ni ingresar una clave. La comunicación es breve y se activa únicamente al aproximar el dispositivo compatible. El objetivo es que el pasajero del Sarmiento atraviese más rápido los molinetes: son apenas segundos por persona, pero multiplicados por los cerca de 290.000 pasajeros que transportan diariamente el ramal Once-Moreno y sus conexiones, representan un ahorro de tiempo considerable para el sistema en su conjunto.
Según datos de Visa citados por medios especializados, el 85% de las tarjetas contactless que la marca tiene activas en el país ya cuentan con tecnología NFC, lo que sugiere que la mayoría de los usuarios bancarizados podría adoptar el sistema sin necesidad de tramitar una tarjeta nueva.
En los teléfonos, el chip NFC suele estar presente en muchos modelos de gama media y alta, aunque no en todos. Quienes quieran usar el celular como medio de pago deberán verificar que su equipo cuente con esta función y que esté habilitada desde la configuración. Quienes no tengan un teléfono compatible no van a poder «agregarle» NFC comprando un chip aparte —no es un componente que se pueda instalar después—, pero sí existen alternativas como tarjetas bancarias contactless o llaveros/tarjetas NFC específicos, que funcionan de forma independiente al celular.
La limitación no es menor en términos de alcance: se estima que en el país circulan unos 40 millones de smartphones, pero el parque con tecnología NFC no superaría el 40% del total, según datos de la industria citados por especialistas en tecnología. Esto significa que una porción importante de los usuarios de celular en Argentina quedaría afuera de esta opción específica, al menos hasta renovar su equipo. En paralelo, la adopción ya muestra una tendencia de crecimiento acelerado: un relevamiento de una plataforma financiera difundido en 2025 encontró que el 56% de sus usuarios contaba con un dispositivo compatible con NFC, y que los pagos con esta tecnología venían creciendo a un ritmo de alrededor del 25% mensual.
Cómo podrían funcionar los nuevos molinetes
Los dispositivos instalados en el Sarmiento fueron diseñados para validar pagos con solo acercar una tarjeta o un equipo compatible al lector. Cuando entren en funcionamiento, podrían permitir el pago del boleto con tarjetas de débito, crédito y celulares con NFC habilitado.
La intención declarada es ampliar las opciones de acceso sin eliminar la SUBE: los nuevos medios convivirían con la tarjeta tradicional, que seguirá siendo válida para quienes prefieran usarla o tengan beneficios asociados a ella.
¿A quién le conviene este cambio?
Para el pasajero, la principal ventaja es la velocidad y no depender de tener saldo cargado previamente: a diferencia de la SUBE, que exige carga anticipada, el pago con tarjeta bancaria o billetera virtual se debita en el momento (o se suma como consumo, si es tarjeta de crédito). La desventaja es que quien pague así no accede a los beneficios sociales que sí tiene la SUBE.
Para la empresa operadora, el sistema contactless representa menos infraestructura de carga y recarga de saldo, procesos de cobro más automatizados y, potencialmente, información más detallada sobre el uso de la red. También se enmarca en un objetivo declarado de reducir la evasión: Trenes Argentinos ya viene reforzando controles a bordo con «patrullas» que verifican electrónicamente si el pasajero apoyó la SUBE al ingresar, y en mayo de 2026 se aplicaron cerca de 16.000 multas por viajes sin boleto abierto, según había informado la empresa. Un sistema de pago más ágil y con menos fricción en el molinete puede contribuir a que más pasajeros paguen correctamente. En ese sentido, buena parte del beneficio directo de la modernización recae sobre la gestión del sistema más que sobre el usuario final, aunque ambos se benefician de menores tiempos de espera en los accesos.
El desafío del cobro por distancia
El Sarmiento tiene una particularidad: el valor del boleto depende del trayecto realizado. Para aplicar la tarifa correcta, el sistema necesita registrar tanto la estación de ingreso como la de egreso.
Por eso, cuando se habiliten los pagos sin contacto, el usuario deberá utilizar el mismo medio al entrar y al salir. Si inicia el viaje con el celular, deberá volver a acercar ese mismo teléfono al lector al abandonar la estación de destino.
Todavía resta conocer cómo funcionará el sistema si el pasajero no registra el egreso, o si intenta combinar distintos medios de pago en un mismo viaje. Tampoco existe, hasta el momento, una fecha oficial confirmada para la puesta en marcha generalizada de los nuevos lectores.
Este esquema no es una novedad exclusiva del Sarmiento: el sistema multipago con NFC y QR ya funciona desde diciembre de 2024 en toda la red de subte de la Ciudad de Buenos Aires, y durante 2025 se extendió a colectivos de varias jurisdicciones del AMBA y del interior del país a través de la plataforma bancaria MODO. Los trenes del área metropolitana, en cambio, todavía no incorporaron la apertura de medios de pago: según medios especializados, la ampliación al resto de los transportes se daría «de manera paulatina», sin un cronograma público definido para las siete líneas ferroviarias del AMBA.
SUBE, pagos bancarios y beneficios sociales
La diferencia central con la SUBE tradicional está en el origen del dinero: mientras la tarjeta física requiere saldo cargado y acreditado de antemano, una tarjeta bancaria o billetera virtual debita el importe directamente de la cuenta asociada, o lo incorpora como consumo de crédito a pagar después.
La SUBE física seguirá vigente, especialmente para quienes utilizan la Tarifa Social Federal, el Boleto Estudiantil u otros descuentos personales. Esos beneficios están vinculados a la tarjeta física y no se aplicarán automáticamente si el viaje se paga con débito o billetera digital.
La futura modalidad contactless también podría sumar promociones o reintegros propios de las billeteras virtuales, pero esas ofertas comerciales no reemplazan los beneficios sociales que hoy están asociados exclusivamente al sistema SUBE.
Más usos del chip NFC en el celular
El NFC no sirve solo para viajar o pagar. También permite reemplazar una tarjeta bancaria física mediante billeteras como Google Wallet, Apple Pay, Samsung Wallet o Garmin Pay, siempre que el banco y el dispositivo sean compatibles.
Además, se puede usar para vincular accesorios Bluetooth —como parlantes o auriculares— con solo acercar el teléfono al equipo, aunque esta función es cada vez menos frecuente. También existen etiquetas NFC programables: pequeños adhesivos que, al acercarles el celular, pueden compartir una clave de Wi-Fi, abrir una página web, activar una alarma, silenciar el teléfono al llegar al trabajo o identificar elementos de un inventario.
Los llaveros de proximidad para ingresar a edificios y muchas tarjetas laborales usan tecnologías similares, aunque con un alcance más reducido que los sistemas RFID empleados, por ejemplo, en las etiquetas antihurto de los comercios.
Por ahora, hay que seguir viajando con SUBE
La presencia de los nuevos molinetes generó expectativa entre los pasajeros, pero eso no significa que el cambio ya esté activo. Los dispositivos forman parte de una etapa de modernización que todavía no tiene fecha pública de habilitación.
La recomendación, por ahora, es simple: los usuarios deben seguir llevando su SUBE cargada para ingresar a las estaciones. El celular, las tarjetas bancarias y los relojes inteligentes todavía tendrán que esperar.Fuente y fotos: Anticipos.com
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