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29 de julio de 2013

ESPAÑA: RENFE EXPEDIENTÓ A LA EMPRESA TALGO POR LAS AVERÍAS EN TRENES COMO EL DL 24-J

EXTERIOR

Los problemas se redujeron tras unas semanas de funcionamiento

El estreno del Alvia 730, el del siniestro del 24 de julio, en las vías férreas españolas fue convulso. Los nuevos ferrocarriles sufrieron numerosas incidencias, todas menores, que se saldaron con retrasos y el pago de indemnizaciones a pasajeros. Los problemas fueron tan reiterados que Renfe abrió un expediente a la empresa fabricante, Talgo, que debió asumir el coste de las compensaciones.

El desarrollo de los trenes comenzó en diciembre del 2009 a cargo del consorcio Talgo-Bombardier, que se adjudicó un contrato por valor de 78 millones para modificar 15 ferrocarriles de la serie Alvia 130. Las primeras pruebas se desarrollaron en verano del 2011 e incluyeron análisis del sistema de impulsión diésel, fiabilidad, dinámica y frenado. A finales de aquel año un prototipo recorrió por primera vez las vías gallegas.

En uno de aquellos recorridos, el 10 de diciembre del 2011, al llegar a la curva del accidente del miércoles, A Grandeira, el tren pegó un bandazo que hizo tambalearse a los usuarios. En abril del 2012 se realizó una simulación para los viajes comerciales a Galicia, que arrancaron en junio de ese mismo año.


El día del estreno, 17 de junio, ya hubo dificultades. Los trenes híbridos registraron retrasos de hasta 56 minutos por una combinación de «complicaciones técnicas» y «problemas de tracción», explicó Renfe. Lejos de solucionarse, las incidencias continuaron y los retrasos fueron continuos durante dos semanas. Al fin, el 5 de julio la paciencia de Renfe se acabó. Uno de los trenes dejó de funcionar en San Pedro de las Herrerías (Zamora) por un problema electrónico en el motor diésel. Más de 500 pasajeros tuvieron que llegar a Galicia en buses fletados por la empresa y con tres horas de retraso sobre el horario previsto. A todos los viajeros se les devolvió el importe íntegro del billete y Renfe anunció la apertura del expediente a Talgo.

El 20 de julio se supo que el fabricante debía asumir 130.972 euros en compensaciones a pasajeros. Los afectados por los retrasos en un mes de servicio fueron 6.870, uno de cada cuatro del total de 29.901 usuarios.

«Problemas de infancia»

Talgo explicó en aquel entonces que las averías se debían a lo que en el argot técnico se conoce como «problemas de infancia», las incidencias que no se pueden detectar en las pruebas previas y que son muy habituales cuando se utilizan nuevas tecnologías. Los Alvia 730 eran el primer tren híbrido español.


La mayoría, explicó Talgo, eran «pequeños fallos, muchos de tipo electrónico, con sistema sofisticados que al menor desajuste paran el tren». Se habilitó un plan de fiabilidad con Renfe y se establecieron medidas con ADIF para evitar retrasos por errores en los sistemas de señalización. Renfe señaló ayer que el número de incidencias en los Alvia 730 es en la actualidad similar al de los demás tipos de trenes que están más rodados. La compañía coincidió en que los problemas del verano pasado estaban vinculados al estreno de las nuevas tecnologías.LaVozdeGalicia

26 de julio de 2013

ESPAÑA: "ESTA ES UNA LÍNEA DE ALTA VELOCIDAD, NO EL FERROCARRIL DE PANCHO VILLA"

EXTERIOR

Independientemente de su centro de trabajo y del tipo de tren que conduzcan, ninguno de los maquinistas consultados ayer por este diario se atrevió a aventurar hipótesis sobre lo que sucedió realmente en Santiago. «La tecnología que llevamos a bordo tiene que evitar el posible fallo humano, porque errores podemos cometer todos y esa es una línea de alta velocidad, no el ferrocarril de Pancho Villa», dice uno de ellos. Igual que todos los demás, pide que no se publique su nombre. Adif les prohíbe hacer declaraciones públicas cuando hay un accidente ferroviario, y nadie quiere arriesgarse a una sanción.

«Es imposible sacar conclusiones sin tener todos los datos, ni siquiera viendo el vídeo del accidente [grabado por una cámara fija desde la vía y difundido ayer] soy capaz de decir si iba o no a demasiada velocidad», dice otro. Este maquinista, con experiencia en trenes AVE, explica que ni siquiera está seguro de si el convoy accidentado estaba equipado con el sistema de seguridad ERTMS, instalado en la infraestructura de la nueva vía entre Ourense y Santiago justo hasta poco antes de la curva en la que se produjo el siniestro. «Todos los Alvia 130 lo llevan, pero este es un 730, una derivación del anterior, y yo no sé si lo tiene», afirma.


«Todo el mundo habla del exceso de velocidad, pero normalmente un accidente así no se produce por una sola causa», asegura otro conductor, que se pregunta por qué en ese tramo hay que entrar a 80 por hora en una curva después de un largo trayecto a 200 km/h.

El vagón generador


Él también vio ayer el vídeo del descarrilamiento y apunta que no fue la máquina la que se salió de la vía, sino el segundo vagón, el que lleva el generador que hace de este tren un vehículo híbrido capaz de circular por vías electrificadas y también sin catenaria, en este caso recurriendo a combustible diésel. «¿Hubiera descarrilado si fuese un Alvia de otra serie, que no llevase un coche tan pesado justo detrás de la máquina?», se pregunta.Lavoz deGalicia