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17 de junio de 2026

A dos años de la Emergencia Ferroviaria, el Gobierno Nacional ejecutó menos de la mitad del presupuesto para obras

Emergencia Ferroviaria

Solo se gastaron $280 millones por año. Los gremios dicen que los fondos fueron desviados y denuncian un “ferrocidio”. En los primeros cuatro meses de 2026 hubo más de 100 descarrilamientos. “Si chocamos, va a ser culpa de Milei”, advirtió Rubén “Pollo” Sobrero.

La Emergencia Ferroviaria quedó en vía muerta. Dos años después del decreto que el Gobierno presentó como respuesta al choque de dos formaciones de la línea San Martín a la altura de Palermo, los fondos prometidos para obras de infraestructura y seguridad —que la red del AMBA pide a gritos— siguen sin aparecer. Del presupuesto original pautado en $1,3 billones en junio de 2024 (unos USD 1.400 millones al tipo de cambio de ese entonces) para los siguientes 24 meses, hasta ahora solo se ejecutaron poco más de $570 millones, un 44 por ciento del total. 

Ese ajuste indirecto por subejecución derivó en que ninguna de las grandes obras proyectadas se haya concretado: apenas alcanzó para la compra de tres locomotoras a China para el tren Mitre anunciada a inicios del 2025. La falta de inversión redundó en que los problemas del sistema, que habían motivado la decisión, empeoraran: según los datos que maneja la Unión Ferroviaria, en los primeros cuatro meses del año ya hubo 101 descarrilamientos en distintas formaciones del AMBA y el interior del país (contando las líneas de cargas), un aumento del 30 por ciento respecto al año pasado, que ya había sido un muy mal año en materia de accidentes.

“El riesgo de chocar es cada vez más grande. El sistema está colapsado y el Gobierno no hace nada; la emergencia fue puro humo, no bajaron un peso, solo se dedicaron a despedir trabajadores. Hace largos meses que venimos denunciando esta situación”, le dijo a Página/12 el secretario general de la Unión Ferroviaria Línea Sarmiento, Rubén “Pollo” Sobrero, y adelantó que presentará un informe en el Congreso sobre el estado del servicio, que considera “terminal”. “Si ocurre un accidente, va a ser culpa de Milei”, advirtió.

El deterioro de la red, que los gremios ya califican como el “segundo ferricidio” (en continuidad con el desguace del menemismo), se aceleró en los últimos dos años, pese a que la Emergencia estuvo vigente. El resultado fue reducción de frecuencias, pésimas condiciones en los viajes y múltiples quejas del millón de usuarios que utilizan el sistema en el AMBA todos los días.

El gremio La Fraternidad señaló que la frecuencia del servicio de pasajeros se redujo en un 30 por ciento en la era Milei. Uno de los servicios más populosos, el Belgrano Norte, pasó de 105 a 93 servicios diarios de lunes a viernes en el tramo que va desde Villa Rosa a Retiro. La frecuencia en hora pico pasó de 15 minutos a entre 18 y 20 desde mayo. “Se viaja como vaca, es agotador”, recogió entre otros testimonios el periodista Agustín Gulman en esta nota de Página/12.

Para colmo, llegaron los aumentos de boleto producto de la quita de subsidios. Desde junio, la tarifa mínima quedó en $350 con SUBE registrada, mientras que para dos secciones cuesta $470 y para tres, $590. El cronograma de incrementos llegará hasta los $449,83 a partir de septiembre.

El combo redundó en una reducción de la cantidad de pasajeros entre el Gran Buenos Aires y la Ciudad, que en el primer trimestre del año fue del 20 por ciento respecto de 2025. Según datos de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), aumentó fuerte el “salto de molinete” en servicios como el San Martín (fue del 32 por ciento) o el Mitre (superó el 29 por ciento).

“Riesgo de choque”

“Si esto sigue así, vamos a chocar, y tenemos el respaldo técnico para afirmarlo”, le dijo Sobrero a este diario sobre el estado de la red, que describió así:

–La frecuencia del servicio de los trenes de pasajeros de corta distancia en el AMBA se redujo en un 30 por ciento promedio. La razón es la falta de inversión en repuestos y nuevas formaciones. En general, se resignan trenes para reciclar material y utilizarlo como recambio de piezas rotas de trenes más nuevos. Así, hay menos trenes, pero andan.

-A la par de la baja de la frecuencia, aumentó el tiempo de viaje por el pésimo estado de las vías. En el Tren Sarmiento crecieron exponencialmente las “normas de precaución”, que un tope de velocidad impuesto de 12 km/h para no descarrilar. El recorrido del Sarmiento se hace en 1 hora 20. Antes se hacía en 50 minutos. “Nos hacen frenar porque si no terminamos en Rivadavia”, grafica Sobrero, en alusión a la tragedia de Once.

–Descarrilamientos: Hubo 185 durante todo 2025, contra los 136 de 2024. Uno de los más graves fue en noviembre de 2025, cuando una formación del Sarmiento se salió de la vía y debió detenerse cerca de la estación Liniers. La gente comenzó a bajarse ante la desesperación sobre una zona que tenía partes electrificadas. El hecho volvió a repetirse, para asombro de nadie, en abril de este año. En los primeros 4 meses de 2026 se contaron 101 accidentes; si se proyectaran los accidentes registrados este año, aumentaría en un 50 por ciento. La mayoría de los descarrilos pertenecen al transporte de carga, pero desde la sanción de la emergencia hasta hoy hubo varios llamados de atención, como el caso de Liniers, en las líneas de pasajeros: 14 en el Mitre, 9 en el Roca y 12 en el propio Sarmiento.

–Sobreendeudamiento de las empresas: deben más de 300 millones de dólares (deuda interna) a proveedores locales.

Una emergencia de cartón

El choque de frente de dos formaciones del San Martín en mayo de 2024 dejó 55 heridos y motivó al Gobierno a publicar el 13 de junio de 2024 el decreto 525/2024 con la Emergencia Ferroviaria, que estipulaba una inversión de USD 1.400 millones para reemplazar vías, mejorar la señalización e incorporar nuevas formaciones en todo el sistema. El plazo que se autoimpuso para concretar las obras fue de dos años. La Secretaría de Transporte, sabiendo que no llegaba a cumplir con el plazo establecido para mejorar el sistema, prorrogó la emergencia por otros dos años, hasta 2028, pero sin agregar nuevos fondos al plan original.

La prórroga no sirvió para mucho, salvo para ganar tiempo. Sigue sin haber plata. De acuerdo al presupuesto 2026, este año está previsto que el Estado gaste unos $435 millones en la emergencia, pero solo se ejecutaron, a junio, unos $95 millones, poco más del 20 por ciento del total.

La Secretaría de Transporte dice que el plan original de obras incluía un “48 por ciento de fondos para kilómetros de vías y puentes, un 25 para obras de señalamiento, 12 para obras estratégicas de infraestructura y 9 por ciento en obras eléctricas” y que se realizó buena parte del programa, pero sólo se compraron tres locomotoras a China.

Los gremios del sector denuncian que, en verdad, ese dinero nunca apareció, pese a que el Gobierno anunció la puesta en marcha de un puñado de obras y de capacitaciones en el marco de la emergencia. “Al sistema no llegó un solo peso”, denunció Sobrero en diálogo con este diario, y sostuvo que los fondos de la emergencia fueron a parar a los despidos. En Ferrocarriles Argentinos ya hubo alrededor de dos mil en la era Milei.

Desde La Fraternidad también denuncian la misma situación. “¿A dónde fueron los fondos asignados por el decreto? No lo sabemos”, dice un comunicado del gremio, al que titularon “ferricidio en marcha” y en el que aseguran que, “de persistir el rumbo” de la desinversión, la circulación de trenes de pasajeros podría verse reducida “a una sola formación por hora”.

El Gobierno siempre tuvo claro que su intención es privatizar el sistema, y así lo dejó establecido en la Ley Bases, que declaró a las empresas ferroviarias estatales sujetas a remate. Por ahora, el proceso marcha a paso lento y tiene al transporte de cargas de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza (las tres de la empresa Transporte Argentino de Cargas, TAC) como protagonistas.

El servicio de pasajeros podría ser el próximo paso, pero ya sobre una red diezmada, al borde del colapso.Fuente: Página 12

25 de marzo de 2026

Línea Roca: La estación que está cerrada hace más de dos años y nadie sabe cuando reabrirá

Reparación Estaciones

* Está en Barracas y dejó de funcionar por obras de remodelación que nunca avanzaron.

* Las quejas de los vecinos y el futuro incierto.

La estación Hipólito Yrigoyen de la Línea Roca, en Barracas, está cerrada desde el 11 de diciembre de 2023. La medida fue anunciada en su momento como parte de un plan de obras para su renovación integral. Sin embargo, más de dos años después, los trabajos todavía no comenzaron y no hay una fecha confirmada para su reapertura.

Entre Constitución y la estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, en Avellaneda, Yrigoyen es un punto estratégico del sur porteño. Antes del cierre, era utilizada por cientos de pasajeros a diario que la elegían como alternativa para llegar a Constitución o conectar con distintos ramales hacia el conurbano sur.

La versión oficial

Desde la secretaría de Transporte explicaron que el proceso licitatorio original fue cancelado y que el proyecto se encuentra actualmente en revisión.

“La licitación se dio de baja por redefinición del alcance. Y en estos momentos se está trabajando en los nuevos pliegos”, dijeron fuentes oficiales.

Por ahora no se informó cuándo podría lanzarse una nueva licitación ni cuál sería el cronograma estimado para iniciar las obras.

El cierre había sido dispuesto para realizar una renovación que incluía la reconstrucción de andenes, mejoras en accesibilidad, trabajos eléctricos y de infraestructura general. El proyecto apuntaba a modernizar las instalaciones y adecuarlas a los estándares actuales del servicio ferroviario.

Desde entonces, el edificio permanece cerrado y sin actividad visible en el predio.

Estación clave para Barracas

Hipólito Yrigoyen se encuentra en el histórico trazado ferroviario del sur de la Ciudad y funciona como una parada intermedia entre Plaza Constitución y la estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Desde allí los usuarios podían continuar viaje hacia distintos destinos del conurbano sur a través de los ramales del tren Roca, como Avellaneda, Quilmes, Berazategui, La Plata, Ezeiza o Alejandro Korn.

Según estadísticas oficiales previas a la clausura, la estación registraba alrededor de 465.000 pasajeros pagos por año. Para muchos vecinos de Barracas, su funcionamiento representaba una opción de transporte cercana que evitaba desplazarse hasta Constitución para tomar el tren.

Por fuera. La estación Hipólito Yrigoyen del Roca, cerrada hace más de dos años.

El impacto para los vecinos

Con la estación fuera de servicio, los usuarios deben trasladarse hasta Constitución o hasta la estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki para acceder al servicio ferroviario. En algunos casos, eso implica sumar varios minutos de caminata o recurrir a líneas de colectivo para completar el recorrido, lo que también incrementa al gasto.

“Un escenario sacado de película. Antiguo y dejado ‘para obras’ sin hacer, pero a su vez hermosa esquina escondida con calle empedrada y muy ancha”, escribió un usuario en redes sociales sobre la estación cerrada..

Otro vecino comentó: “Cerrada hace ya más de dos años, casi no se ven obras realizadas ni cambios ni modificaciones”.

También aparecen reclamos vinculados al impacto económico y al tiempo de viaje. “Abran la estación. Los usuarios estamos gastando fortunas en boletos, además de perder mucho tiempo al tener que seguir hasta Constitución y volver en colectivo”, señaló otro comentario.

Otra obra parada es la del viaducto del tren Belgrano sur. Parte del proyecto es que los trenes de esa línea lleguen a Plaza Constitución. Y aunque está construido en gran parte, falta resolver el ingreso a Constitución, en una parte de la traza en al que el ramal que viene de González Catán corre paralelo a las vías del tren Roca.DiarioClarín.com

26 de julio de 2024

Milei despide al titular de la SOFSE y retrasa las obras de la emergencia ferroviaria

Nota de Opinión

Por Antonio Rossi (Nota Editada en LetraP)

El Gobierno dio por “renunciado” al massista Adrián Luque que presidía la operadora estatal de trenes desde enero. Trenes al límite y los recortes de Caputo que no paran.

El despido de Adrián Luque de la presidencia de la ferroviaria estatal SOFSE volvió a poner sobre el tapete la crítica situación operativa que enfrentan los trenes de pasajeros y la demora que arrastra el Gobierno de Javier Milei en la implementación de las obras más urgentes que requiere el sector luego haber sido declarado en estado de “emergencia”.

Ligado al massismo, exconcejal renovador en San Miguel y exgerente de Asuntos Jurídicos de la empresa; Luque había asumido la conducción de la SOFSE—la empresa estatal más significativa del sector que emplea a más de 23.000 personas-- a fines de enero con el visto bueno del entonces Jefe de Gabinete, Nicolás Posse.

Luego del cambio de Guillermo Francos por Posse y el desembarco del nuevo “controlador” de las empresas estatales, Diego Chaher; el remplazo de Luque era cuestión de días.

Las “fuentes oficiales” que anunciaron su retiro señalaron que lo remplazará “una persona del sector 100% técnico que podrá trabajar en la emergencia ferroviaria aportando su expertise y conocimiento”. En principio, el que tiene todos los boletos para ocupar el cargo sería el actual vicepresidente de la SOFSE, Matías Galparsoro, quien forma parte del staff de la empresa desde la gestión ministerial de Florencio Randazzo.

Condicionado en su gestión por el fuerte ajuste que sufrió la empresa desde el inicio de la administración libertaria, el único punto a favor que tuvo Luque fue haber advertido por escrito a las autoridades de Transporte y Economía el peligroso panorama operativo que enfrenta el sistema ferroviario por la falta de recursos presupuestarios.

Dos semanas antes del choque de trenes en Palermo que tuvo lugar a principios de mayo, el eyectado timonel de la SOFSE había alertado que “la reducción de gastos impacta cada vez más en el funcionamiento diario de los trenes y en la postergación de mantenimientos programados de las formaciones, lo cual afecta la calidad y seguridad de los servicios".

Tras el choque de las formaciones de la línea San Martín, el Gobierno decidió declarar al sector en estado de emergencia por un plazo de 24 meses y habilitar una asignación presupuestaria de casi $ 1,3 billones para afrontar la ejecución obras de mantenimiento y seguridad más atrasadas.

Aprobada y reglamentada en los primeros días de junio por medio de los decretos 525/24 y 526/24, la emergencia ferroviaria les había fijado a las cinco empresas estatales del sector (SOFSE, ADIF, DECAHF, Belgrano Cargas y Ferrocarriles Argentinos) plazo hasta el 10 de julio para que eleven un “Plan de Acción” con las medidas "indispensables para resguardar la seguridad operativa junto con las solicitudes de readecuación presupuestaria que resulten pertinentes".

El armado del programa de obras debía incluir “un esquema de priorización de los trabajos y las contrataciones junto con los plazos de ejecución, las estimaciones presupuestarias, la factibilidad de fuentes de financiamientos y las adecuaciones de las condiciones laborales que se deberían acordar con los gremios poder revertir la situación de emergencia”.

Pese a que las empresas presentaron en plazo sus propuestas, la administración mileísta aún no ha dado a conocer el detalle de las obras, ni cuando prevé iniciarlas.

Además, la Secretaría de Transporte que comanda Franco Mogetta tampoco dio señales de tener listo el mecanismo administrativo para poder utilizar hasta fin de año el monto máximo de $ 350.000 millones que habilitó la norma de emergencia para reanudar los contratos paralizados y encarar las primeras obras prioritarias.

Mientras tanto, la motosierra del ministro de Economía, Luis Toto Caputo sigue podando las transferencias destinadas al funcionamiento de las empresas ferroviarias,

Según el último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios IIEP (UBA-Conicet), en los primeros seis meses el año Caputo le giró a la operadora estatal de las líneas Mitre, Sarmiento, Roca, San Martín, Belgrano Sur y Tren de la Costa una suma acumulada de $ 326.187 millones que en términos reales equivale a una caída del 39% con respecto a los fondos que había recibido en igual período de 2023.

Por su parte, la ADIF-que tiene a su cargo las principales obras de vías y estaciones- tuvo una caída real del 80%, tras recibir entre enero y junio $ 19.736 millones frente a los $ 25.308 millones que le habían enviado en el mismo período del año pasado.

A su vez, la Desarrollo de Capital Humano Ferroviario S.A.(Dechaf) -que administra el archivo legal y técnico del sector y paga los sueldos del Belgrano Cargas y los del personal de los trenes de larga distancia- tuvo en el primer semestre una poda en términos reales del 47%. En el caso de Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado (FASE) --creada en 2015 para coordinar las políticas y planes de inversiones de las restantes empresas del sector- el informe de Observatorio apuntó que la caída semestral en sus ingresos reales alcanza al 44% con respecto al año pasado.