Mostrando entradas con la etiqueta Durmientes del Uruguay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Durmientes del Uruguay. Mostrar todas las entradas

10 de diciembre de 2022

Durmientes del Uruguay fue certificada por haber alcanzado el nivel uno del modelo de calidad con equidad de género

Exterior

La firma que fabricó los durmientes para el Ferrocarril Central es la primera empresa privada en conseguirlo.

Durmientes del Uruguay fue certificada este martes por haber alcanzado el nivel uno del modelo de calidad con equidad de género, que consta de cuatro niveles. Es la primera empresa privada que lo consigue. Según señala Carla Sacchi, directora de Planificación y Gestión Pública del Instituto Nacional de Mujeres, “es poco frecuente” que desde la órbita privada se transite este proceso. “Siempre hemos trabajado con empresas públicas, con organismos públicos, con ministerios, con intendencias, pero nunca con empresas privadas. Ha habido intentos, con empresas que estuvieron interesadas en implementar el modelo, pero no certificaron el primer nivel”, explica. De hecho, el primer modelo data de 2008 y, desde entonces, según recuerda, antes que Durmientes fueron sólo tres las empresas que iniciaron las gestiones.

La ceremonia de entrega del certificado fue sencilla. Fue en la planta misma, en Florida, con la plantilla como público, además de representantes de la empresa, del Consorcio constructor Ferrocarril Central y de El Abrojo, organización que ha acompañado a Durmientes durante este proceso. La directora de Inmujeres, Mónica Bottero, participó vía streaming. “Es muy importante para nosotros empezar esta etapa de trabajo con empresas que tienen entre sus preocupaciones la de garantizar una equidad en el manejo de su gestión. Es uno de nuestros cometidos, como institución que debe garantizar las mismas oportunidades para hombres y mujeres en el área laboral”. “Esperamos además que Durmientes sea la primera de muchas”, dijo Bottero, destacando que el de la construcción “no es el ramo más clásicamente empleador de personal femenino, lo cual hace mayor el desafío pero también más importante la inquietud por garantizar la equidad de género”. A ese mismo aspecto se iba a referir, minutos más tarde, en su alocución, el gerente de la empresa, Alejandro Papandoni: “No es menor que en el sector el porcentaje de mujeres sea de 5% y en esta empresa sea 26%. Eso se siente, compañeras”.

No sólo el no acoso

Durmientes se presentó mottu proprio para caminar hacia la certificación. El inicio del proceso fue con tallares de sensibilización, la puesta en práctica de un protocolo antiacoso, y la formación de una comisión de género en la que participan trabajadoras, trabajadores y la empresa. Hubo efectos, según había dicho Papandoni a la diaria en junio pasado. “Se nota y se nota mucho”, comentó, poniendo como botón de muestra el caso de “uno de los compañeros, que fue papá, e hizo uso de la licencia que le corresponde para compartir cuidados con la mamá de su nene”.

Edh Rodríguez, técnico del Programa Modelo de Calidad con Equidad de Género, dijo el martes, durante la ceremonia, que, precisamente, las acciones exigidas para certificar pretenden “dejar instaladas algunas cosas”, y entre estas está que “los cuidados pasan no sólo por garantizar un lugar o licencias para que las compañeras lo puedan hacer, sino también enseñarnos a los varones a que podemos hacernos cargo de esas cosas, que tenemos que tener nuestros días para eso, que tenemos que tener nuestra disposición para eso”.

Sacchi remarcó que el modelo apunta a “la implementación de acciones para reducir las brechas de desigualdad, y disminuir o eliminar las situaciones de discriminación por género en el ámbito laboral”. El nivel uno, el primero de cuatro, certifica el compromiso de la empresa para esa implementación.

Al infinito y más allá

Stefani Fiori, integrante de la Comisión de Género de Durmientes del Uruguay, contó que en las primeras reuniones de la comisión “una de las reivindicaciones era la de más mujeres en la planta. Ahora lo veo”, dijo, hablando frente a los demás integrantes de la plantilla. Contó que en la planta ha practicado el atender, mientras trabajan o descansan en grupo, de qué es lo que hablan los varones y las mujeres. “Y tiene mucho que ver con los juguetes que nos regalan cuando somos niños. Por un lado el auto, fútbol, y por otro lado de cuidados, de la casa. Como que hay que deconstruir todo eso, que es un montón, pero me parece que es recontra posible, y que es una postura política que las mujeres estemos hoy acá, porque es la comprobación empírica de que las mujeres podemos hacer ese trabajo. Todos los puestos que hay en esta fábrica los hemos podido ocupar mujeres. Todos. No hay nada que no podamos hacer”. Habló también de trabajar en los mandatos, en “eso de que el hombre tiene que poder, que no sea marica, y que si la mujer hace mucha fuerza es una machona”.

A la certificación, dijo, la ve “como un reconocimiento, sí, pero la veo más como una responsabilidad de mantener eso, y mejorar, porque hay mucho por mejorar”. Indicó un punto: la importancia de insistir en la capacitación de mandos medios, para incorporar una perspectiva de género e identificar situaciones puntuales, como chistes machistas, y que pueda reaccionar al menos con algún comentario ante la situación, dijo Fiori.

Papandoni, por su parte, remarcó que, “más que la importancia del cartoncito” recibido este martes, “lo importante es el camino que recorrimos. Estamos convencidos, por lo menos los varones de la empresa, de que somos un poco mejores. Aprendimos algunas cosas que no sabíamos y hoy las estamos entendiendo, para que el clima laboral y para que nuestro proyecto de persona sea un proyecto más completo, con más equidad de género”.

Claro que la implementación de una política pública tiene costos para la empresa, apuntó Sacchi a la diaria. “Para una empresa privada que mire costos/beneficios, el beneficio está en la calidad del empleo, en que aumenta la productividad, porque está comprobado que hay mayor productividad porque las personas que trabajan en ambientes libres de acoso, de abuso y discriminación trabajan más felices y se comprometen más. Es un beneficio que tiene que ver con los derechos humanos, con la calidad del empleo, y eso redunda en la productividad de las empresas”.

En noviembre, Papandoni había dicho a la diaria que recomendaba a los privados navegar el mismo río. “Animamos a todas las empresas, tal como lo hacemos con nuestros proveedores y clientes, a transitar este proceso de la certificación, porque de verdad transversaliza a toda la empresa. La seguridad, la producción, la calidad; todas las áreas se ven transversalizadas por esta visión que la empresa tiene que aplicar a la hora de gestionar, especialmente los recursos humanos”.LaDiariaTrabajo.com.uy