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4 de noviembre de 2026

España: Qué dice el artículo 128 de la Constitución con el que Irene Montero quiere renacionalizar el ferrocarril tras la tragedia de Urda: Reino Unido ya lo hizo en 2024

Exterior

La líder de Podemos insiste en que los problemas de seguridad llegan por la liberalización del sector y dependen de empresas privadas, que buscan solo “maximizar los beneficios”

El trágico accidente ferroviario en Urda, el segundo ocurrido en la red de alta velocidad en apenas un año, ha reavivado el debate político sobre el estado de la red ferroviaria, una infraestructura de la que España siempre había presumido. Mientras partidos como PP o Vox apuntan a la falta de inversión, en el sector de la izquierda, grupos como Podemos, Compromís o Izquierda Unida lo achacan a la liberalización del sector desde finales de 2020 e inicios de 2021.

En este sentido, la candidata y líder de la formación morada, Irene Montero, ha propuesto la renacionalización del ferrocarril a través del artículo 128 de la Constitución, un mecanismo para reconocer la iniciativa pública en la actividad económica. “Mediante ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio, y asimismo acordar la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general”, reza el artículo. Según expresa en su primer punto uno, la nacionalización de un sector estará supeditada al interés general y puede aplicarse “especialmente en caso de monopolio”, aunque, en el caso del ferrocarril, no se da esta situación.

Montero aseguró en unas declaraciones a los medios que los trabajadores y sindicatos ferroviarios llevaban años advirtiendo de los problemas de seguridad derivados de la liberalización y denunció que numerosos servicios esenciales de mantenimiento, prevención, control y señalización están externalizados y dependen de empresas privadas, “que solo buscan maximizar sus beneficios”.

La señalización del tramo donde se produjo el accidente depende de dos compañías, Hitachi y Siemens, mientras que otras grandes constructoras como ACS, Sacyr, Ferrovial y Acciona están entre las empresas que realizan tareas de mantenimiento y prevención en el sistema ferroviario. En cuanto a las compañías de trenes, está Ouigo, filial de bajo coste de la francesa SNCF, que inició operaciones el 11 de mayo de 2021 en el corredor Madrid-Barcelona; y la italiana Iryo, participada mayoritariamente por la italiana Ferrovie dello Stato, se sumó en noviembre de 2022 al mismo corredor.

En 2024, con los tres operadores ya asentados en los principales corredores, los servicios de larga distancia transportaron cerca de 40 millones de pasajeros, un 77% más que en 2019. Al mismo tiempo, la inversión en infraestructura cayó a su nivel más bajo del período, con 1.764 millones de euros, y el gasto en conservación por viajero descendió a 8,5 euros.

El antecedente en Reino Unido: el proyecto que deshizo la caótica liberalización en los 90

Sobre esta posibilidad, precisamente en el sector ferroviario ya existe un precedente en Europa. El pasado 2024, el gobierno laborista del Reino Unido anunció la renacionalización de su ferrocarril tras la desastrosa liberalización en los años 90, que recortó los servicios al mínimo y retrasó la llegada de los nuevos convoyes. La formación que entonces lideraba Keir Starmer se comprometió a renacionalizar toda la red ferroviaria de viajeros en un máximo de cinco años, a medida que expirasen los contratos privados y sin abonar indemnizaciones a los operadores.

El plan comenzó con la nacionalización el 31 de mayo de ese mismo año de Govia Thameslink Railway, el principal operador de cercanías de Reino Unido, que conecta el aeropuerto de Gatwick con la estación Victoria de Londres. Las rutas que regresaron al sector público concentran el 17% de los desplazamientos ferroviarios de viajeros del país. La nacionalización, defendió entonces el ministro de Ferrocarriles británico, Peter Hendy, supuso “eliminar la burocracia que había frenado el desarrollo del ferrocarril durante décadas” bajo un sistema privatizado y fragmentado.

Aunque aún falta por conocer los resultados a. largo plazo, el Ejecutivo británico sostuvo que la reversión de todos los contratos privados pendientes permitiría ahorrar 150 millones de libras al año solo en comisiones. Los viajeros, defendió el ministro, empezarán a percibir los efectos de la nacionalización cuando esté operativo el proyecto completo, lo que provocará menos cancelaciones, billetes más sencillos y una única organización dedicada al servicio público. Infobae.com

12 de diciembre de 2024

Tras el fracaso de la privatización, Reino Unido renacionalizará los trenes en 2025

Exterior

En una medida que marca un giro histórico en la política ferroviaria británica y va en el sentido contrario que la Argentina de Milei, el gobierno del Reino Unido está implementando la renacionalización de sus trenes, poniendo fin a más de tres décadas de privatización.

En una medida que marca un giro histórico en la política ferroviaria británica, el gobierno del Reino Unido está implementando la renacionalización de sus trenes, poniendo fin a más de tres décadas de privatización. Esta decisión, que se hará efectiva gradualmente, busca resolver problemas estructurales y de servicio que han afectado a la red ferroviaria desde su desregulación en los años 90.

Se configura así una decisión en Reino Unido que va en sentido contrario a lo que sucede en la Argentina de Javier Milei, que ya inició el proceso de privatización de varias líneas y servicios, además de desfinanciar el resto de los ramales y servicios.

Desde 2023, varias franquicias ferroviarias han regresado al control estatal bajo la administración de "Operator of Last Resort" (OLR), un organismo gubernamental creado para garantizar la continuidad del servicio ante fallos en la gestión privada. Northern Rail, TransPennine Express y London North Eastern Railway son ejemplos de líneas que ya operan bajo esta modalidad.

El gobierno también ha anunciado la creación de Great British Railways (GBR), una entidad nacional que centralizará la planificación, los horarios y las tarifas. GBR, cuya implementación está prevista para 2024, representa un esfuerzo por integrar la operación de los trenes bajo un sistema más coordinado y eficiente.

La privatización de los trenes en los años 90, promovida bajo el gobierno conservador de John Major, se presentó como una solución para aumentar la eficiencia y reducir costos. Sin embargo, la realidad fue muy distinta. Las compañías privadas que asumieron la operación enfrentaron constantes problemas financieros, requerimientos de subsidios gubernamentales cada vez mayores y una incapacidad para satisfacer las demandas de los usuarios.

Uno de los mayores fracasos fue la fragmentación del sistema, donde múltiples operadores gestionaban rutas específicas, mientras que la infraestructura permanecía bajo otra entidad, Railtrack (más tarde Network Rail). Esto generó una falta de coordinación que resultó en un incremento de los costos operativos, retrasos constantes y un deterioro generalizado del servicio. Incluso después de décadas de privatización, los ferrocarriles británicos se convirtieron en unos de los más caros de Europa, con tarifas que aumentaron un 20% más rápido que la inflación desde 1995.

Las consecuencias no solo afectaron a los pasajeros, sino también a la economía británica. Los continuos problemas en el transporte ferroviario llevaron a una disminución de la confianza pública en el sistema, mientras que las promesas iniciales de eficiencia se desvanecieron frente a la ineficacia y las prácticas orientadas exclusivamente al lucro.

Diversas encuestas muestran que una mayoría significativa de los británicos apoya la renacionalización, citando beneficios como tarifas más justas y una mejor calidad en el servicio. El Partido Laborista, liderado por Keir Starmer, también ha respaldado esta medida, comprometiéndose a expandir el control estatal sobre el sistema ferroviario si llega al poder en las próximas elecciones generales.

La transición hacia un sistema estatal no está exenta de desafíos. Se necesitarán inversiones significativas para modernizar la infraestructura y garantizar la sostenibilidad financiera de las operaciones. Sin embargo, expertos en transporte señalan que un sistema ferroviario bien administrado podría tener beneficios a largo plazo, incluyendo una reducción en las emisiones de carbono y una mayor conectividad regional.

Con la introducción de GBR y el creciente número de franquicias que regresan al control estatal, el Reino Unido está redefiniendo el futuro de sus trenes. Este movimiento no solo busca reparar un sistema fracturado, sino también sentar las bases para un servicio ferroviario más justo, eficiente y accesible para todos los británicos.PolíticaArgentina.com

17 de julio de 2024

Reino Unido: El rey Carlos III anunció la renacionalización de los trenes

Exterior

Fue durante su discurso en la apertura de sesiones del Parlamento británico, durante el que presentó el programa del Partido Laborista. Las iniciativas de la flamante gestión están a cargo del nuevo primer ministro, Keir Starmer.

El rey Carlos III de Inglaterra abrió las sesiones en el Parlamento británico con una serie de anuncios que hacen parte del programa del flamante gobierno del Partido Laborista: propuestas estrellas que hacen parte de una serie de iniciativas para impulsar la economía con eje en el fortalecimiento del Estado. Entre las distintas medidas, el monarca informó el plan para renacionalizar el sistema de ferrocarriles. La privatización de los trenes -como de otras tantas empresas estatales británicas- fueron parte del combo de entrega de "las joyas de la abuela", que llevó adelante la ex primera ministra Margaret Thatcher. 

Los últimos años, el Sindicato Nacional de Trabajadores Ferroviarios, Marítimos y del Transporte (RMT por sus siglas en inglés) llevó adelante varias huelgas en reclamo por mejoras salariales y condiciones laborales, que se dieron en el marco de una fuerte retracción económica que comenzó con el Brexit -cuando la isla decidió retirarse de la Unión Europea- y siguió con los efectos colaterales de la guerra en Ucrania.

El monarca y su esposa, la reina consorte Camila, llegaron al Palacio de Westminster, sede del Legislativo británico, para dar a conocer la agenda del Gobierno de Starmer, triunfador de las elecciones parlamentarias anticipadas celebradas a comienzos de julio, donde se impuso por abrumadora mayoría al Partido Conservador. "Este gobierno fue electo para entregar nada menos que una renovación nacional para parar el caso de los últimos 14 años (en los que gobernaron los conservadores), dar vuelta la página de la era de la política de la performance escandalosa para que vuelva a ser un servicio público y empezar el trabajo de reconstruir nuestro país", dijo Starmer, a su turno. 

La renacionalización de los trenes después de 40 años

Entre las principales propuestas, el Discurso del Rey -redactado por el Gobierno y no por el monarca, precisó Europa Press- se destacó la de la creación del Great British Railways, un organismo público estatal encargado de supervisar el transporte ferroviario en la isla de Gran Bretaña. Así, los operadores de trenes pasarán a ser de propiedad pública y también se permitirá a los gobiernos locales "tomar el control" de los servicios de autobuses municipales, precisaron mientras en las afueras del palacio se llevaban a cabo movilizaciones encabezadas, como en otros años, por Youth Demand, en contra de la corona como del Legislativo.

RTM, el sindicato británico que representa a las y los trabajadores de los trenes, fue una clave fundamental contra los gobiernos conservadores. A fines de 2022, incluso, llegaron a afectar varios puntos de las islas durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo, se unieron al sindicato de enfermeras, paramédicos, trabajadores del correo, bomberos, choferes del transporte público y universitarios, que también llevaron a cabo protestas en esa época. En 2023, también fueron una gran molestia para los fanáticos del fútbol durante las finales de la FA Cup -la competencia más añeja del mundo-. Los reclamos que levantaron entonces fue por mejoras salariales y de condiciones laborales.

"La propiedad pública del ferrocarril puede ahorrarnos aproximadamente 1.500 millones de libras al año debido a la reducción de beneficios y a la ineficiencia inherente a la fragmentación", sostuvo por su parte el referente de la organización "We Own it" ("Es nuestro", en inglés), Johnbosco Nwogbo, cuyo lema es "después de 40 años, la privatización de nuestro sevicio público falló. Es tiempo de que sea nuestro. Nosotros lo usamos, lo pagamos, es nuestro".ElDestape.com