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10 de noviembre de 2011

TUCUMÁN: AQUÍ SE NECESITAN SOLUCIONES DE FONDO

Hace 11 años fue declarado Monumento Histórico Nacional. Sin embargo, el puente construido en 1884 con cerca de cinco millones de ladrillos sigue esperando que alguien decida hacer algo por él. Majestuosa desde todo punto de vista, la estructura muestra sin pudor las heridas de una depredación que no cesa. Un proyecto: armar un circuito que incluya El Cadillal y Raco. Video.

Es imponente. Tanto que quita el aliento. No hay otro igual en toda América Latina. Sólo tiene hermanos en Europa; como el Landwasser en Suiza; o el Smardale de Gran Bretaña. Sólo que esos hermanos europeos corrieron mejor suerte: se convirtieron en atracciones para turistas de todo el mundo. En cambio, el viaducto El Saladillo, ubicado a 27 kilómetros de San Miguel de Tucumán y a más de tres kilómetros del dique El Cadillal, es uno de los patrimonios de la Argentina que sigue esperando una puesta en valor efectiva.


Declarado Monumento Histórico Nacional en 2000, la grandiosa estructura de ladrillo es casi una metáfora de la realidad argentina. No sólo porque nadie se hace cargo de ella, sino porque se está trabajando muy poco para evitar que el paso del tiempo reduzca a escombros lo que debió haber costado sangre, sudor, lágrimas y hasta vidas. De hecho una leyenda cuenta que en 1883, cuando el viaducto estaba en plena construcción, un obrero cayó desde el puente, que tiene 28 metros de altura, y murió en el acto. Desde entonces -afirman los lugareños- al atardecer (hora en que supuestamente se produjo la tragedia) se escuchan gritos desgarradores en la espesura del monte. Incluso hay quien dice haber visto un fantasma parado debajo del arco mayor.

Trabajos mínimos

Si la leyenda es cierta o no, poco importa. Lo realmente importante es que desde hace tres años el viaducto subsiste como puede, ayudado sólo por una empresa privada que realiza allí actividades deportivas. Se trata de Extremo Norte, que en 2009 firmó un convenio con el Ente de Turismo para ofrecer mejores servicios a los viajeros que llegan a la provincia en busca de emociones. Fue entonces cuando se acondicionó el camino, se colocaron carteles, se desmalezó el área y se arreglaron los merenderos. Hoy, luego de tres años, sólo se hacen tareas de desmalezamiento y recolección de residuos.

"Estamos cumpliendo con nuestra parte del convenio, pero realmente es mínimo. La gente se divierte mucho rompiendo o robando los carteles, destrozando los merenderos y arrojando basura. Y, como el predio no tiene vigilancia, poco y nada se puede hacer", comentó Jennifer Jansen, titular de la empresa. De todas formas, se siguen realizando visitas con contingentes de turistas y aficionados al rapel de altura. "Lo practicamos en el puente metálico que corre paralelo al viaducto -apuntó-. Realmente el lugar es muy visitado".

No es mío

Pero el gran drama que enfrenta el viaducto es la falta de definición de responsabilidades. La enorme construcción depende geográficamente de las comunas de El Cadillal y de Los Nogales. René Venturelli, delegado de El Cadillal, reconoció que hay problemas para mantener el viaducto. Sin embargo, pidió que el tema sea consultado con el titular del Ente de Turismo, Bernardo Racedo Aragón, de quien supuestamente depende la construcción.

Transmitida la consulta, el funcionario señaló que la estructura es monumento histórico, declarado por la Ley 25.270. No obstante eso, dijo que el Ente paga a una persona para que haga la limpieza. Nada más.

Por otro lado, la versión del delegado por Tucumán de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos, Ricardo Salim, es distinta. Dijo que la comisión sólo se ocupa de conseguir que un monumento sea declarado como tal, pero la puesta en valor no corre por cuenta de la Nación, sino del Gobierno de la provincia en la que se encuentra el bien. "Aquí hay un problema concreto de gestión. Todos saben que los monumentos que están en Tucumán dependen de la provincia, salvo la Casa Histórica, que es un museo. La puesta en valor corre por cuenta de quien tiene la tenencia del bien", señaló. Incluso fue más allá al agregar que la falta de presupuesto de la Nación para ayudar a las provincias en el mantenimiento de sus patrimonios conspira precisamente con la puesta en valor de esos bienes.

Así las cosas... ¿es viable el viaducto? Según Salim, la estructura es ideal para montar un pequeño museo y establecer una suerte de tríada con El Cadillal y con Raco. "Se podría construir un pequeño museo, parquizar toda el área y hasta montar una pequeña confitería donde los viajeros puedan sentarse a tomar algo mientras admiran el paisaje -explicó-. Es cierto que el viaducto está muy abandonado, pero todo se puede mejorar. Sólo es cuestión de destinar el presupuesto adecuado y alentar la inversión de capitales privados. Este es un lugar único en la provincia".

1- depredación

Los carteles que se colocaron hace tres años apenas pueden leerse: los enamorados escribieron consignas y dibujaron corazones.

2- el vigor de la selva

La maleza se adueño de una buena parte del predio. Hay sectores que prácticamente desaparecieron en el frondoso verde del monte.

3- sobreviviente

Un cartel, escrito en español e inglés, aún permanece en pie, a pesar de haber sufrido el embate de personas inescrupulosas.

4- vías elegidas

Las vías del puente que corre paralelo al Viaducto son las elegidas para practicar el rapel de altura.

Fuente y fotos: La Gaceta - Nota enviada por nuestro colaborador señor Ariel Espinoza