Nota de Opinión
Por: Carmelo Nocera (*) (para Crónica Ferroviaria)
"No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos" Albert Einstein
El debate sobre el futuro del sistema ferroviario vuelve a estar sobre la mesa, pero el escenario actual es drásticamente más complejo que el de los años 90. En aquel entonces, se operaba en forma integral a través de Ferrocarriles Argentinos todavía funcional y con cuadros técnicos capaces de conducir el proceso. Sin embargo, a pesar de esa base, el resultado fue un fracaso rotundo.
Lecciones no aprendidas de los 90
Aquel proceso se dividió en dos estrategias que hoy muestran sus costuras:
* Servicios Urbanos: Se inició una recuperación dependiente exclusivamente del financiamiento estatal, carente de una visión de sostenibilidad a largo plazo.
* Larga Distancia y Carga: Se optó por una "flexibilización" de las reglas bajo la premisa de que el sistema se recuperaría sin intervención pública, exigiendo planes de inversión que terminaron siendo papel mojado.
El balance del deterioro
El impacto de esas decisiones es innegable. Para el año 2000, ramales emblemáticos como el Roca Eléctrico operaban en condiciones paupérrimas. Actualmente las concesiones sobrevivieron son las líneas más simples (Belgrano Norte y Urquiza), mientras que los sistemas complejos (Roca, Sarmiento, Mitre, Belgrano Sur y San Martín) terminaron teniendo que ser rescatados por el Estado Nacional.
En el sector de cargas, la desinversión llevó al abandono de más del 50% de la red y el resto totalmente degradado. Lo que debían ser redes logísticas competitivas terminaron operando como simples "cintas transportadoras" para intereses particulares (Aceitera Deheza, Loma Negra y Techint). Por su parte, los corredores que debían "cazar fuera del zoológico" (San Martín y Urquiza) también debieron ser rescatados.
Las sucesivas prórrogas de las concesiones ferroviarias (Ferrovías, Metrovías, NCA, FEPSA, Ferrosur), sin proponer un modelo de explotación sostenible, han profundizado las fallas de origen. Esto ha derivado en una degradación del sistema ante la insuficiente gestión de los organismos de regulación y control.
El riesgo de la seguridad jurídica
Otro punto crítico fue la renegociación de contratos. Al alterar profundamente las condiciones de los pliegos originales, el proceso perdió solidez legal. Esto no solo genera dudas sobre la transparencia frente a otros posibles oferentes, sino que pone en jaque la seguridad jurídica de todo el sistema.
¿Hacia dónde vamos hoy?
La situación es alarmante. Pareciera que las decisiones actuales estarían influenciadas por los mismos actores que llevaron al sistema al colapso, o por lobistas con intereses sectoriales disfrazados de intelectualidad técnica.
¿Es posible una privatización exitosa? SÍ, sin lugar a duda. Pero para ello, los decisores deben buscar el modelo de explotación que resulte más eficiente según un modelado técnico y económico riguroso. No podemos permitir propuestos de "negocios a medida" a expensas del patrimonio nacional.
El éxito dependerá de un conocimiento profundo de las condiciones físicas y económicas necesarias para una explotación/operación de excelencia. Si no se modela el sistema ferroviario para las realidades de Argentina, permitiendo condiciones que generen rentabilidades genuinas, será imposible salir de este bucle que ya lleva más de tres décadas.
"Salud por los nuevos comienzos y por la renovada capacidad de frustrarnos que el actual diseño parece insistir en proporcionarnos."
(*) Consultor Estratégico en Transporte
Ovbio!!!
ResponderEliminarJuan Jose Chiarelli