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19 de octubre de 2023

El tren, eje central del desarrollo de la Argentina

Nota de Opinión

Por: Matía Lammens (para Ámbito.com)

Milei promete privatizar Ferrocarriles Argentinos, una empresa estatal fundamental para el desarrollo territorial equilibrado de nuestro país. Y esa promesa revela dos cosas.

Javier Milei: "Cuando teníamos el mejor sistema ferroviario del mundo era inglés. No podemos seguir con estos niveles de déficit, y la realidad es que es un oxímoron tener un Estado empresario, porque no cumple su rol de empresario. Debería correrse el Estado del medio, porque la realidad es que cuando lo hace el privado lo hace mucho mejor".

Milei promete privatizar Ferrocarriles Argentinos, una empresa estatal fundamental para el desarrollo territorial equilibrado de nuestro país. Y esa promesa revela dos cosas. Por un lado, una maliciosa omisión de la historia reciente y el impacto negativo de las privatizaciones de nuestro sistema ferroviario sobre miles de pueblos y economías regionales. Y por el otro, una profunda ignorancia de lo que se observa en el resto del mundo, donde es el Estado el principal dinamizador, articulador y coordinador del sistema de transporte.

Si analizamos a las principales empresas de ferrocarriles del mundo podemos observar que tanto Amtrak (EE.UU), como Renfe (España), TrenItalia (Italia), DB (Alemania) o China Railways (China) son empresas bajo control del Estado. Todas ellas empresas exitosas, con un rol estratégico en el desarrollo de la conectividad local e internacional, tanto para el transporte de pasajeros como para el transporte de carga.

Son, además, empresas dedicadas al diseño, a la ejecución y operación del servicio tanto en sus territorios nacionales como en otros países. Sólo por citar algunas referencias, en España, Renfe tiene una red de 4000 km y China Railways, 38000 km, y ambos poseen los dos sistemas de alta velocidad más amplios y desarrollados del mundo, volviendo más eficiente y más sustentables sus respectivos sistemas de transporte, y aportando incrementos fundamentales de productividad a sus economías.

Contrario a lo que plantea Milei, que habla del sector privado sin haber administrado nunca una empresa, los Estados no se retiran, sino que apuestan por este medio de transporte, financiando ambiciosos programas de expansión y exportando su know how a otras economías del mundo. Descarbonizar la movilidad, reducir costos logísticos y acortar tiempos de desplazamiento, son bienes públicos que sólo pueden ser garantizados por el Estado.

El modelo de concesiones ferroviarias de los años 90, presentado como un ejemplo por el candidato de la Libertad Avanza, supuso una reducción de la red operativa, afectando principalmente al segmento de larga distancia y la conectividad del interior del país. Incluso en términos operativos, un informe reciente del Banco Interamericano de Desarrollo da cuenta de que los ramales que continuaron bajo explotación privada presentan peor performance operativa que los ramales metropolitanos estatales.

Para el turismo, además, el tren está llamado a ocupar un lugar central en la profundización de su expansión. Hay una oportunidad enorme y una complementariedad evidente entre el ferrocarril y el desarrollo turístico del país. Al mismo tiempo que seguimos optimizando el transporte aéreo, cuidando y mejorando Aerolíneas Argentinas e invitando a otras compañías a seguir creciendo como ha ocurrido con Flybondi y JetSmart estos 4 años, mejorar y expandir la conectividad local ferroviaria es condición necesaria para potenciar el turismo doméstico y federalizar al turismo internacional receptivo, con nuevos destinos, nuevos productos y nuevas experiencias.

Ni destruir, ni rematar, son soluciones a ninguno de los problemas que evidentemente tenemos. De lo que se trata es de construir sobre lo construído. De aprender de nuestra historia, de nuestros aciertos y de nuestros errores, para innovar, con iniciativa y audacia, ofreciendo respuestas creativas a problemas complejos. Argentina está repleta de oportunidades en un mundo que va a demandar todo lo que producimos. En ese horizonte, el turismo necesita ser potenciado. 

Así lo pensamos con Sergio Massa cuando nos comprometimos a garantizar la continuidad de Previaje, una política que salvó miles de empresas y puestos de trabajo, pero que ahora redefine sus objetivos para desestacionalizar la actividad, formalizar el empleo y darle previsibilidad al sector privado para que pueda invertir. Potenciar y expandir el tren forma parte de esa planificación. Y no, no es un reflejo nostálgico de una época dorada; es una decisión plenamente racional, orientada a insertarnos en mercados cada vez más competitivos y exigentes que requieren de un Estado. Presente, obvio, pero también eficiente, innovador, creativo y complementario con el esfuerzo privado. Hacia allá vamos. Porque hacia allá nos pide nuestra sociedad que vayamos.

5 de diciembre de 2019

Un aporte al Plan Argentina contra el Hambre

Nota de Opinión

Por: Rafael Casale (para CRÓNICA FERROVIARIA)

En las últimas semanas, con la elección del nuevo Presidente, se comenzó a hablar del "Plan Argentina contra el Hambre". El mismo surgió primero como un enunciado y a medida que transcurrieron los días, fue tomando forma con el aporte de distintas personalidades del ámbito político, empresario y del espectáculo.

Este impulso debiera servir, no para instalar un plan asistencialista más, de esos muchos que han surgido y desaparecido y que en su fracaso sólo dejaron gente más pobre y algunos políticos y “punteros” millonarios.

"Argentina contra el Hambre" debería convertirse en una política de Estado, que impulse un plan que además de atender la urgencia del hambre, permita comenzar a resolver desde la raíz, este grave problema, dándole a las personas que se han caído del sistema (o que nunca han podido estar), las herramientas necesarias para poder desarrollarse e incorporarse a la economía formal, aprendiendo oficios y generando emprendimientos sustentables que corten esa dependencia absoluta de la asistencia del Estado y que en un futuro próximo les permitan aportar impuestos, aliviando la carga del resto de los ciudadanos.


El plan "Argentina contra el Hambre" puede utilizarse para generar una política territorial, que permita repoblar el territorio nacional, sacando a las personas del hacinamiento no planificado que hoy constituyen el conurbano bonaerense y el de las principales ciudades. Argentina tiene una oportunidad histórica de volver a poblar los miles de pueblos abandonados por la primarización de la economía y la desaparición del ferrocarril en la década del 90, generando aldeas inteligentes.

Con la recuperación de éste medio de transporte, los argentinos debiéramos volver a esos pueblos, donde el Estado puede estar presente a través de oficinas públicas en las estaciones del ferrocarril, intercomunicadas a través de una gran red de fibra óptica tendida en las zona de vías (volviendo a recrear la revolución que provocó la conjunción del telégrafo y el ferrocarril en sus orígenes).

La recuperación del trabajo digno, la educación de los niños y el control sanitario de la población podrían ser mejor atendidos.

Estas localidades de entre 1.000 a 2.000 habitantes, estarían equipadas con salas de salud para atención primaria, comunicadas con centros hospitalarios de referencia; escuelas equipadas con aulas virtuales; centros culturales y deportivos; cajeros automáticos; redes públicas alimentadas por energías renovables (solar, mini eólica, mini hidráulica); redes de agua potable y cloacas de tamaño fácilmente manejables; tratamiento de residuos con métodos modernos y ecológicos; redes de telecomunicaciones que permitan a los pobladores vender sus productos a través de plataformas tecnológicas, etc.

Para un rápido despliegue se podría apelar a la fabricación de viviendas industrializadas, dando también trabajo a cientos de empresas Pyme nacionales.

Emprendimientos adecuados a cada lugar geográfico (tambos, lechería, fábricas de queso, forestación, aserraderos, carpinterías, huertas, fábricas que procesen las frutas y hortalizas para conservas, talleres textiles, etc), aprovechando las múltiples opciones que nos brinda nuestro extenso territorio, darían el sustento económico. Organismos estatales de excelencia como las universidades nacionales, el INTI, el INTA, entre otros, pueden aportar los conocimientos para la implementación.

El Estado presente en cada pueblo, donde a través de una oficina única permita a los pobladores acceder a trámites diversos sin tener que trasladarse a grandes ciudades. La recreación de la cultura del trabajo y la educación en pequeños poblados donde todos se conocen, permitirá desarrollar la vida de las personas en armonía, alejándolas del delito y de la droga. Sin dudas mejorará la seguridad de todo el país.

Las vías rehabilitadas y por rehabilitar, para trenes de carga, deberían utilizarse también para hacer correr trenes de pasajeros y mixtos (pasajeros y carga liviana), como correo, bienes producidos por pequeños productores y artesanos de las economías regionales y furgones compuestos de duplas o triplas para conectar a los pobladores con las ciudades cabecera más cercanas. El ferrocarril uniendo las localidades a lo largo y a lo ancho del país, emulando las arterias de un cuerpo, transportando cargas y personas.

Implementar un plan de éste tipo solo traería ventajas para todo el país. Crearía empleo de calidad de forma inmediata a través de la construcción de infraestructura urbana y viviendas. Permitiría la planificación territorial, el saneamiento y la reconstrucción ambiental de amplias zonas actualmente degradadas en los cordones urbanos de las principales ciudades del país. Mejoraría el desarrollo humano y la salud pública. Permitiría mejorar la seguridad de los habitantes y el aprovechamiento de los distintos recursos naturales con los que contamos y potenciaría las economías regionales.

Este plan puede ser puesto en marcha rápidamente y de manera efectiva, utilizando con inteligencia los recursos del Estado, creando sinergia entre los distintos organismos para potenciarlos. Sin dudas el resultado será una Argentina más federal y más justa para todos, tanto para los que no pueden acceder a la comida como para los que sostienen el sistema pagando impuestos. Volver a poner millones de pesos en los barrios precarios actuales, solo logrará asegurar una vez más el fracaso.