lunes, 12 de diciembre de 2016

España: Renfe probará en Asturias su primer tren impulsado por gas licuado

Exterior

Será la primera vez en el mundo que un tren de viajeros esté autopropulsado con gas natural licuado (GNL). Se trata de una prueba piloto que Renfe, Gas Natural y Enagás ensayarán en Asturias en el primer trimestre de 2017. 

Lo hará en un tramo de unos 20 kilómetros situado entre las localidades de Trubia y Baíña. El objetivo es explorar las potenciales ventajas que el gas natural puede aportar al transporte ferroviario en las líneas no electrificadas que funcionan actualmente con tracción diesel. Serán pruebas dinámicas y de esfuerzo motor. Durarán entre tres y cuatro meses, en función de los resultados que aporten.

Gas Natural y Enagás hablan ya de las ventajas ambientales y económicas de esta energía ya que, aseguran, el gas contamina menos al disminuir las emisiones de óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre, materia particulada y monóxido de carbono; también es menor la contaminación acústica y la producción de gases de efecto invernadero. 


En el terreno económico, dicen estas compañías, «se podrían reducir los costes por un mejor escenario de precios general respecto a los combustibles derivados del petróleo». Y mencionan, además, la posibilidad de reducir la dependencia energética de esta fuente y ofrecerse como alternativa a la inversión en electrificación de tramos no electrificados. 

En el proyecto -que se enmarca en la estrategia europea de impulso a las energía alternativas- participan el Institut Cerdà, ARMF como integrador ferroviario y Bureau Veritas como certificador. El proyecto estudiará la viabilidad para la posible adaptación de vehículos ferroviarios para su funcionamiento con motores y depósitos de gas natural licuado y conllevará también su análisis técnico, legal, económico y ambiental para la red ferroviaria española y europea. 

Se buscan conclusiones sobre los posibles requisitos técnicos, de espacio, peso, refrigeración y autonomía para el posible uso del gas. El modelo en el que se desarrollará la prueba es un tren autopropulsado del parque diésel de FEVE, la red ferroviaria de vía estrecha más extensa de Europa. En concreto, es un modelo 2600 que pesa 53.460 kilogramos y que alcanza una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora, al que se sustituirá el motor diésel de una de las dos unidades automotoras pareadas por otro que consumirá gas natural para su propulsión y se instalarán los depósitos en los que se almacenará el gas junto con los elementos auxiliares necesarios. 

Además, se van a comparar los resultados obtenidos tanto para la tecnología del gas como para la actual de diésel, ya que se va a mantener una cabeza tractora impulsada con cada tipo de combustible en un mismo tren. España, el escenario ideal La elección de España se ha llevado a cabo porque, según ha informado Renfe, el país «cuenta con una larga experiencia de gestión de gas natural licuado y su logística está siendo considerada dentro de los marcos de acción que los Ministerios de Industria y Fomento desarrollan al amparo de las directivas comunitarias, factores que pueden garantizar la seguridad de suministro para este mercado potencial». 

Se optó por desarrollar la prueba en el Principado de Asturias porque se trata de un tramo cerrado al tráfico de viajeros, por lo que el desarrollo de las pruebas no incidirá sobre la circulación de trenes. La elección de Asturias, tratándose de trenes de Ancho Métrico, «es además una garantía porque en esta comunidad se encuentran casi la mitad de todos los kilómetros de la red» aseguran desde la compañía ferroviaria. 

Para Renfe, esta prueba se enmarca en su política de reducción del impacto ambiental que genera su actividad. La compañía ferroviaria recuerda que en 2014 alcanzó el objetivo de reducción de CO2 que se había planteado para 2020: menos de 20 gramos de CO2 por unidad transportada. Este proyecto pretende la mejora de la competitividad y posicionamiento de la compañía para los próximos años. 

Algunas compañías estadounidenses ya han comenzado a probar el gas licuado como combustible alternativo en sus locomotoras de mercancías, pero Renfe asegura que «quiere dar un paso más allá y colocarse como referente europeo e internacional en el uso de GNL». Gas Natural, por su parte, apuesta por la movilidad sostenible del gas natural en el transporte marítimo y terrestre. 

En este último ya cuenta con 30 estaciones de repostaje en el territorio nacional y colabora asimismo con varios proyectos europeos con el objetivo de crear una red de puntos de suministro de gas que permitan abastecer a los vehículos que realizan las principales rutas europeas. En el ámbito marítimo también apuesta por el uso del gas como en el acuerdo con Balearia para la instalación de un motor que utiliza gas natural en el ferry Abel Matutes, que cubre el trayecto entre Barcelona y Palma de Mallorca. 

Enagás también está involucrada en el desarrollo de nuevos usos del gas natural, en especial como combustible. Actualmente la compañía está desarrollando varios proyectos como la adaptación de sus plantas regasificadoras para ofrecer servicios de bunker (repostaje) para los buques.ElMundo.es

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