lunes, 9 de mayo de 2016

El desarrollo ferroviario no tiene que ver con algo meramente económico, sino con la seguridad y la preservación de los altos intereses nacionales

Cartas de Lectores

Señor Director de Crónica Ferroviaria:

En su momento fue publicada la grave crisis de los talleres ferroviarios, como también paralización de inversiones en la producción de vagones (donde circulan muchas versiones sobre el proyecto ejecutado en Fabricaciones Militares Río Tercero), que sin ninguna obedece a la crisis económica, donde el déficit fiscal es muy elevado y décadas de una política ferroviaria consistente.  Se compró material ferroviario, "llave en mano" sin transferencia tecnológica, incrementando la deuda externa del país y con una infraestructura deficiente.


La falta de un proyecto país, impide muchas veces vislumbrar las reales necesidades en materia de transporte, más allá de la certeza que tenemos que sin ninguna duda las prioridades son los ferrocarriles y las vías navegables. Las necesidades de ambas pueden ser satisfechas por la industria nacional, muy golpeada por mucho tiempo y en el marco de un país que sigue atado a un esquema económico ya superado. 

El sector industrial precisa no sólo de mercados, sino de medidas que garanticen su competitividad exterior, previsibilidad y un decidido apoyo a la innovación. En su momento, el ex primer ministro japonés Okita, al criticar las políticas industriales de la región en comparación con Asia, dijo: "Uds. protegen las industrias del pasado, nosotros las del futuro". En el caso de nuestro querido país hay que preguntarse qué industrias tendrán futuro en base a una visión de largo plazo.

En un mundo cada vez más poblado, y más allá de la crisis global, precisa alimentos y otros recursos naturales que la Argentina está en condiciones de proveer, sin entrar en detalles sobre la necesidad que dichas exportaciones deben contar con valor agregado, sin ninguna duda la "frontera agraria" se expandirá e incrementará su volumen de producción. El transporte por camión es altamente costoso para grandes distancias, y ello demandará la reconstrucción integral del entramado ferroviario, además de puertos, marina mercante (otro tema olvidado), y acá el talento nacional será determinante.

Existe mucho material que puede ser recuperado, modernizado y reconstruido, a un costo moderado, además de rieles, infraestructura diversa que precisan los ferrocarriles. Esto pone en evidencia el potencial que tiene la industria del sector, que generaría miles de empleos en el interior del país, pero mientras tanto la crisis los lleva al cierre y despidos. El desafío es como evitar este siniestro escenario.

En los 90 fueron implementados los "cluster" (*), que como lo definió Porter, fue su impulsor en los Estados Unidos: como concentraciones de empresas e instituciones interconectadas en un campo particular para la competencia. Los talleres cuentan con predios e infraestructura que puede ser de utilidad para muchas PYMES. En dichos predios, el Estado puede brindar diversas facilidades, que van desde seguridad, instalaciones, apoyo administrativo, la subvención en materia de servicios (agua, electricidad, Internet, gestión de residuos, etc.).

El aprovechamiento mutuo de capacidades abre la posibilidad de evitar la pérdida de empleos. Lo que será necesario es garantizar un mercado estable y previsibilidad. También abre otras posibilidades, por ejemplo, los clústeres (*) de cadena de valor, reducen costos por la proximidad física de los proveedores. También tiene sus ventajas en la formación de recursos humanos, dado que los concentra en un espacio reducido, donde las empresas puedan acceder a una amplia gama de habilidades.

A través de los clústeres el Estado podrá asumir funciones de investigación y desarrollo (muy costoso para las PYMES) y las empresas asumir la producción en serie. Asimismo, el Estado también sería responsable de formar recursos humanos y de brindar infraestructura. Es preciso que organizaciones gremiales, cámaras empresarias, el sector financiero, las autoridades municipales, provinciales y federales tengan canales de comunicación. Los talleres podrían convertirse en polos de desarrollo. No se perderían capacidades propias de fabricación/reparación/mantenimiento de material ferroviario, todo lo contrario, se potenciaría. El objetivo es diversificar su "mercado", evitar despidos y promover una modernización integral, acercar proveedores, promoviendo el aprovechamiento mutuo de capacidades.

Sin ninguna duda en materia ferroviaria es preciso un profundo reordenamiento, especialmente en materia de gestión de servicios, teniendo en cuenta que los ferrocarriles son instrumento de fomento y desarrollo, los beneficios no están en las ganancias que obtengan las empresas ferroviarias, sino en el impacto por su prestación de servicios, conectando áreas aisladas con grandes centros de consumo, reduciendo costos y contribuir, por otra parte, a la cohesión nacional, rompiendo con el aislamiento de zonas estratégicamente vulnerables.

El desarrollo ferroviario, no tiene que ver con algo meramente económico, tiene que ver con la seguridad y la preservación de los altos intereses nacionales. Atte.
Jorge Alejandro Suárez Saponaro
Abogado - Magíster en Defensa Nacional

(*) Conjunto de empresas, agentes u organizaciones que inciden en la elaboración de un producto o en la presentación de un servicio y que están geográficamente próximas.

1 comentario:

  1. Estimado, usted está demasiado bien encaminado sobre lo que habría que hacer... Lamentablemente dentro del FFCC los cuadros técnicos (de los políticos mejor no hablamos) poco y nada hacen por la industria nacional salvo poner palos en la rueda y bailarlos con exigencias estúpidas y dilatorias para que hagan todo "como dicen los chinos" slds Fede Pereyra

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