viernes, 20 de junio de 2014

Pedido de informes al Poder Ejecutivo Nacional sobre la supuesta usurpación de espacios y robo de material perteneciente a parte de la traza del Ferrocarril General Urquiza, y otras cuestiones conexas

Actualidad

Redacción Crónica Ferroviaria:

Después de las muchas denuncias realizadas durante estos dos últimos años en Crónica Ferroviaria, sobre los hechos que acontecieron y acontecen en la traza ferroviaria del Ferrocarril General Urquiza entre las estaciones Rubén Darío y Zárate, las mismas fueron escuchadas por un Diputado Nacional que presentó un Proyecto de Resolución en la Comisión de Transporte de la Honorable Cámara de Diputados solicitando un Pedido de informes al Poder Ejecutivo Nacional sobre la supuesta usurpación de espacios y robo de material perteneciente a parte de la traza del Ferrocarril General Urquiza, y otras cuestiones conexas

Dicho trámite recayó en el Expte. 4691-D-2014 del 16 de Junio del corriente año, siendo el firmante de dicho proyecto de Resolución el Diputado Nacional Alberto Emilio Asseff (UNIR - Buenos Aires).

Fundamentos

Desde la desaparición del tren conocido como "El Gran Capitán", que significó el fin del servicio de pasajeros que unía la Ciudad de Buenos Aires con la Mesopotamia, la traza del mismo ha sufrido diferentes niveles de intrusiones y robos, desde rieles para venderlos como chatarra, hasta instalaciones de las propias estaciones. El fracaso del modelo de concesiones como estaba planteado (lo cual era innegable) fue usado como excusa para terminar con los concesionarios, pero sin que se planeara de antemano cómo mantener los servicios sin afectar a los usuarios.


Se le quitó la concesión a la empresa T.E.A. (El Gran Capitán) y a la brasileña A.L.L. (cargas). El servicio de "El Gran Capitán" fue entregado a la ex empresa T.B.A. poco tiempo antes de la conocida "Tragedia de Once". Luego de este luctuoso suceso, del tren de pasajeros "El Gran Capitán" no se supo más. La misma suerte corrió su 'primo' "El Tren de los Pueblos libres".

La traza entonces que unía la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con Misiones comenzó a sufrir las consecuencias del abandono: El robo de rieles. Podemos poner por caso EL TRAYECTO HULINGHAM Y ZARATE, del cual ya hemos formalizado un requerimiento en un pedido de informes anterior y ahora, según informan medios periodísticos, la usurpación de parte de las instalaciones de la Estación Rubén Darío.

Ya es ingenuo preguntarse como pasa esto en una estación que esta ubicada a poca distancia de la Casa Rosada. Por poner un ejemplo la estación Puente Alsina del ex Ferrocarril Midland ha, prácticamente, desaparecido dentro de un asentamiento que ha llegado a intrusar hasta la traza que unía (y claramente podemos hablar en pasado porque ya no une más) la nombrada estación de Valentín Alsina con Pompeya y el Partido de Avellaneda a través del Intercambio Midland. Recordemos el ex Midland partía de Puente Alsina y tenía su punta de riel en Carhué. Hoy apenas cubre unas pocas estaciones hasta la estación Aldo Bonzi.

Servicio que presta con escasa frecuencia y formaciones. ¿No será este el mismo destino que espera al Ferrocarril Urquiza que se dirigía a la Mesopotamia? Sin concesionario que preste el servicio, con sus vías destruidas (sufriendo robos en diferentes tramos), sin formaciones disponibles en condiciones de servicio y ahora con la usurpación de espacios en sus estaciones, no podemos ser muy optimistas respecto de este ramal que ya lleva varios años sin correr y que es vital para la integración de las diferentes regiones argentinas y de gran vitalidad para integrar nuestro país con nuestros socios del MERCOSUR.

Un país que no está integrado internamente no puede integrarse con sus vecinos. Sin el ferrocarril las ciudades del Litoral pierden un medio de comunicación vital. Ello también contribuye a la emigración de los pobladores hacia centros urbanos que ofrezcan mayores oportunidades.


Debemos destacar también la importancia de la circulación en el desarrollo de un espacio y no debemos olvidar la importancia de las ciudades como centros de intercambio y nudo de comunicaciones. Dentro de este esquema la reactivación de un servicio que una la ciudad Autónoma de Buenos Aires con la Mesopotamia es fundamental. Pero para que esto ocurra primero debemos conservar su infraestructura de la cual debemos ser celosos defensores.