3 de agosto de 2012

ESPAÑA: SIN TRENES EN TIERRA DE FERROVIARIOS


EXTERIOR

El ferrocarril español ha vivido en los últimos años un proceso de cambio con el que se intentaba paliar el descontrol y la ruina pública en la que Renfe se había convertido. La creación del ADIF para gestionar las vías y estaciones fue un primer paso y la apertura de las mercancías a operadores privados, en el 2006, puso de manifiesto la necesidad de culminar el proceso de liberalización ferroviaria, introduciendo los principios de competencia y las reglas de mercado también en los servicios de pasajeros.



Las inyecciones millonarias a la única compañía ferroviaria por parte de las Administraciones públicas no consiguieron aumentar el número de viajeros ni hacer rentable ninguno de los servicios que ellos mismos declaraban deficitarios. Renfe-Mercancías también nacía viciada: el 50 % de su personal es improductivo, con una sobredimensionada área de negocio, en donde se cobra lo mismo, haya o no negocio; algo que no resistiría ninguna empresa que pretendiese ser rentable.

Y entre tanto, Galicia no era país para los trenes. En esta tierra hemos vuelto a rizar el rizo y convertir al tren, indispensable en buena parte de España, en el bicho raro; en un ancestro del transporte terrestre que, paradójicamente, siempre ha estado unido a la insigne figura del «señor ferroviario», convertido casi en tradición en villas como Monforte u Ourense.

Escasa oferta

En una tierra sin trenes, pero eso sí, tierra de ferroviarios, la crisis nos seguirá abriendo los ojos; los sinsentidos en la escasa oferta de servicios por ferrocarril, cuando el transporte por carretera manifiesta la demanda existente entre muchas de nuestras ciudades, tendrán sus días contados. La necesaria reestructuración del sector ferroviario, improductivo y desproporcionado a nivel nacional, así como injusto y desentendido con Galicia se producirá, curiosamente, bajo el mando de dos gallegos al frente del Gobierno y del Ministerio de Fomento. Non foi sen tempo.LaVozdeGalicia.es

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